Dinamita Sound System: cultura popular jamaiquina en Uruguay

26.07.2017

 

El desarrollo de la música jamaiquina no puede entenderse sin los sound systems (s.s.). Surgidos en los años 50 como un colectivo de personas que diseñaba y construía sus propios equipos de sonido y pasaba música en fiestas y bailes, los s.s. incidieron y acompañaron la evolución de una música jamaiquina verdaderamente autóctona. El jamaican r&b, el ska, el rock steady, el reggae, el dub y los géneros que vinieron después tuvieron en los dueños de los s.s. a sus primeros productores y promotores.

 

En Uruguay la música de Jamaica está asociada fundamentalmente al reggae y al ska, a la figura de Bob Marley o al movimiento rastafari, pero poco se conoce sobre los s.s. y la interesante cultura que se ha desarrollado a su alrededor, no solo en Jamaica sino a nivel mundial. En nuestro país, Pavlo Dinamita lleva adelante el Dinamita Sound System, un emprendimiento autogestionado, y que es el resultado de un viejo vínculo fraternal con la música de la isla y de su interés por la acción social.

 

***

 

—Empecé a escuchar música desde muy chico —cuenta—. Vivíamos en una casa en las afueras de la ciudad de Melo, frente a la estación de tren. En mi casa la música siempre fue muy importante. Mi madre tocaba la guitarra y escribía canciones, y siempre teníamos el tocadiscos al lado de la estufa a leña. Era nuestro momento de reunión. Siempre estuvieron muy presentes la música y los vinilos en mi vida. La música de Jamaica entró por varios lados. Cuando asumí que esa música era lo que a mí más me gustaba, yo ya había escuchado mucho sin saber que sería a lo que me iba a dedicar. En la adolescencia escuchaba más bien rock and roll y punk, pero con una cuota de punk español, de los temas más ska de Sumo, de los Fabulosos Cadillacs, de Los Intocables, las bandas de ska argentinas y en español. El hecho de que fuera en español me hizo entrar un poco más. Mi hermano siempre escuchó reggae, siempre escuchó Bob Marley. Pero a mí nunca me colgó tanto. Me colgaban más el ska. Después fui al reggae, pero fue todo un proceso. Escuché Madness, Specials, la onda más ochentera. Empecé a investigar y a conocer que no era solo una música que la mezclaban con el rock and roll o con el punk, o una partecita de una banda, sino que atrás había una movida, una estética, un pensamiento, una actitud. Me introduje más, y en 1996 formamos una banda que se llamó Estado de Alerta. Tocábamos ska y algún reggae. Pero más bien estábamos dentro de la escena punk, y dentro de la escena punk de la escena punk más underground, más radical y más autogestionada. Siempre con una intención política, de transformación social. Con un grupo de gente armamos una biblioteca para niños y jóvenes, con clases de apoyo escolar y liceal, para que los pibes del barrio no se pierdan, y al mismo tiempo teníamos una radio comunitaria donde metíamos la música.

 

Mientras tanto, Pavlo iba desarrollando otra pasión: coleccionar discos de vinilo.

 

—Empecé a juntar discos desde que nací. Nuestro primer disco de reggae se lo regaló mi madre a mi padre en el primer cumpleaños que estuvieron juntos. Mi madre pensó en hacerle un regalo que le dejara un buen mensaje, así que le regaló el simple “Wonderful world, beautiful people”, de Jimmy Cliff, cantado en español. Siempre que veo ese disco lo compro y lo regalo. Es algo que es tan adorado para mí que quiero dárselo a alguien que lo merezca. Después en Tristán Narvaja empecé a conseguir algún simple del sello Trojan. Le preguntaba al disquero: “¿Tenés alguno más con este casquito en la etiqueta?”. Y entonces al otro domingo me traía tres más. Después tuve acceso a los archivos de radio Independencia y de Concierto. Me iba a un garaje en donde estaban esos discos y salía con la mochila llena. Me venía en la bicicleta y la llamaba a Marina: “Marina, espérenme para cenar que ya llego con los discos...”.

 

***

 

Es imposible resumir en la extensión de esta nota la historia de la música jamaiquina y el rol protagónico que desarrollaron los s.s. En nuestra charla, Pavlo habló con fascinación de varios momentos y personajes importantes. A los interesados en profundizar les sugerimos investigar sobre Coxsone Dodd, Duke Reid, Prince Buster, el mento, el calypso, el jamaican blues, los dubplates, los tambores nyabinghi, Stanley Motta, la independencia jamaiquina de Gran Bretaña, la Alpha Boys School, el Studio One, Trojan Records, los s.s. ingleses, los coleccionistas japoneses, las radiolas brasileras, Serralheiro...

 

—Para que puedan comprender y asimilar realmente el por qué de todo esto es que necesito contar estos aspectos históricos —dice Pavlo—. ¿Por qué a mí se me ocurrió hacer un s.s.? Porque en Uruguay nos gusta mucho el reggae y la música jamaiquina pero en realidad nos faltaba esa parte, el corazón de la cultura musical de Jamaica: el Sound System.

 

El s.s. es un equipo de personas. Está el selector, que elige los discos, dispone de la base musical; el dj, que tiene el micrófono, cabalga el tema, dialoga con el público, anima al baile; el toaster, que canta o recita sus letras; y el ingeniero o constructor, que diseña y/o fabrica el sonido. En los orígenes de esta cultura los dueños de los s.s. —que también eran productores y tenían estudios de grabación— realizaban grabaciones exclusivas de alguna banda y las probaban en los s.s. Si el público respondía de manera favorable, entonces el disco se editaba comercialmente; si no, quedaba en el olvido.

 

—Si un tema estaba muy bueno, todos empezaban a bailar, el selector levantaba la púa y el dj decía: “Bueno, les está gustando, ahora todos con más energía”, y lo mandaba de nuevo. En mi caso hay varios roles que comparto: soy el selector, el dj, el ingeniero y el constructor. Tenemos un toaster que se llama Jair. Elegimos ciertos tracks instrumentales sobre los que él canta letras que va cambiando, que va amoldando a lo que quiere decir, a lo que está pasando en ese momento. La letra es siempre dinámica, puede tocar lo social, puede invitar a bailar, puede hablar de la historia de esta cultura. Porque el s.s. tiene también una parte social y política: expresar tus pensamientos en un micrófono, con una voz amplificada, en un lugar donde de repente no tenías un espacio para decir esas cosas. En Jamaica los s.s. también tuvieron esa función. Se transformaron en la radio del pueblo, tenías un micrófono a disposición en un lugar donde se juntaba mucha gente. Nosotros también nacimos con esa intención. Dinamita siempre tiene micrófono abierto, si estamos en una sesión y venís y me pedís el micrófono, te lo voy a dar para que pases un mensaje, para que digas lo que quieras, siempre con respeto y unidad, nada que sea para separar. Yo me dedico a pasar estilos musicales de los 70 hacia atrás. Ya cuando el reggae empieza a tener una temática demasiado religiosa trato de no pasarlo, lo respeto, pero trato de mantener la religión separada de Dinamita. Nosotros tenemos un pensamiento propio. No soy un predicador. El mensaje que yo quiero dar es de igualdad, de libertad, de autogestión, de compañerismo y de respeto.

 

El s.s. es también un equipo de sonido. Cada s.s. suena de un modo especial, porque el sonido es diseñado personalmente, customizado. En el caso de Dinamita la idea es que sea lo más fiel al original.

 

—Me fui a un audio antiguo. Construí unas cajas como las de los primeros audios de alta fidelidad y alta potencia que fueron hechos para cines, teatros y estadios. Mi sistema de sonido está compuesto por dos cajas de cine Altec A8 (The Voice of the Theatre) y una bocina de estadio para las voces, para que sea fiel a como lo hacían en esa época. Toco con una bandeja inglesa Garrard 4HF. Es la bandeja que tenían en el Estudio Federal, en el Studio One, en el Treasure Isle. Es la bandeja clásica de los s.s. Le hice el cableado nuevo y —junto a Fabián, nuestro pájaro carpintero, guitarrista de nuestra banda Los Dynamos— el plinto (caja o gabinete que contiene y protege la bandeja). Un plinto de madera maciza, sólido, porque si hay espacios huecos las vibraciones del bajo generan acoples. Dejé solo el mínimo espacio suficiente para el motor, para los mecanismos y nada más. Pesa 19 kilos el plinto. [Risas] Es un disparate. Pero puedo tener la bandeja a un metro del sub, tirando todo lo que quiera que no pasa nada. Todo eso lo hicimos nosotros. El s.s. está íntegramente construido por nosotros.

 

***

 

Dinamita Sound System le permite a Pavlo dar a conocer el corazón de la cultura musical jamaiquina, desarrollar una acción social y política, poner en práctica sus conocimientos técnicos y de sonido, airear su colección de discos de vinilo y compartir la música que le gusta y lo hace feliz.

 

—¿Cómo se mueve Dinamita por la ciudad? ¿En qué lugares toca?

 

—Tenemos varias formas de hacer las cosas. La primera —la que más nos gusta— es tomar espacios públicos. Desde setiembre hasta mayo metemos unas cuantas fechas callejeras. Vamos a la Intendencia y pedimos el permiso. Lo gestionamos todo nosotros, no tenemos ningún convenio, nadie nos da plata ni nos financia. Hacemos todos los trámites, bajamos la luz o alquilamos el generador si es necesario. Después toco en boliches nocturnos. Voy con mi tocadiscos y mi rack y me conecto al p.a. del lugar. Eso más bien en fiestas, o cuando una banda amiga me invita a musicalizar una noche, o en algún barcito. Cuando armo yo las fiestas voy con la s.s. a un boliche e intento siempre que sea entrada libre. La filosofía es que sea algo horizontal. Nos financiamos con colaboraciones voluntarias, hacemos adhesivos, vendemos remeras que estampamos nosotros en un taller que tenemos en casa.

 

—También tocaste con músicos jamaiquinos que estuvieron de visita en Uruguay.

 

—Cuando vinieron los Skatalites por primera vez un amigo que trabajaba como dj en La Trastienda me dijo: “Pavlo, van a venir los Skatalites y el que tiene que estar ahí sos vos”. Estuvo tremendo, increíble. Y a partir de eso cada vez que hay una movida reggae en La Trastienda o en algún lugar importante me llaman. Hemos tenido la suerte tremenda de estar con artistas que para mí son icónicos. Son mis verdaderos héroes. En Buenos Aires compartí escenario con Pat Kelly, miembro de los Uniques y los Techniques, con Derrick Harriott, con Roy Ellis, de los Pyramids y Symarip. Acá estuve con Skatalites dos veces, con Lee Perry, con Mad Professor, con The Wailers. También le organizamos una gira por Uruguay, Argentina y Brasil —en conjunto con “Move on Sounds”, de Brasil— a Dudley Sibley, el pionero de Studio One. Y la verdad es que son esas cosas que jamás imaginé, que nunca soñé. Pero lo que más me gusta es tocar de día y en un espacio abierto, en un parque, en una plaza. Que venga toda la familia, que se arme un picnic, disfrutar al sol. Poder amplificar la voz no a la gente que va de noche a un lugar a ver lo que ya sabe que va a ver, sino transmitir nuestro mensaje al común de la población. Que esté una familia caminando por ahí y se cope y diga: ¿Y esto? Qué raro, qué lindo. Y se acerque. Eso es lo que me ha dado las mayores alegrías, estar en un s.s. y que venga un niño y dejarlo tocar el disco. Me gusta armar cosas así porque también quiero integrar a mi familia, ellos también lo disfrutan, mis hijos se re copan.

 

Desde aquel disco de Jimmy Cliff que su madre le regaló a su padre, pasando por el descubrimiento del ska, el coleccionismo de vinilos, el interés por la cultura de los s.s. y el surgimiento de Dinamita, hasta las sesiones que hoy disfruta junto a sus hijos en un parque, la música de Jamaica siempre estuvo presente en la vida de Pavlo, es parte de su historia y la de su familia.

 

—Mis hijos se llaman León y Lorenzo. El nombre León surgió por una canción de Derrick Morgan, “Tougher than tough”, que dice: “Rougher than rough (Más rudos que la rudeza) / Tougher than tough (Más duros que la dureza) / Strong like lions (Fuertes como leones) / We are Iron (Somos de acero)”. Y Lorenzo es un homenaje a Laurel Lorenzo Aitken, un cubano que se fue a vivir a Jamaica muy temprano. Grabó mento, calypso, rhythm and blues, ska, rock steady, reggae. Después se fue a Inglaterra y grabó con los Specials. Estuvo en todas las épocas hasta sus últimos días. Nunca dejó la música, nunca dejó de hacerse cargo de rudes y de skins.

 

Para conocer más de Dinamita Sound System

Facebook

 

Para escucharlos en vivo

12 de agosto - Bien Dub, Bien Up! (en Río Café & Club)

24 de agosto - Fiesta Wave (en Radisson Victoria Plaza)

1 de setiembre - Lee Scratch Perry & Nairobi (en Plaza Mateo)

La nota recitada por Gonza y con la voz de Pavlo (nota: si están en celulares, mejor escucharlo aquí mismo, y con paciencia, que demora en cargar):

 

Compartir
Please reload

Please reload

DISEÑO Pía Alive (identidad) | Pía Alive + Maggie Sagarra (web) 

maggie@sotobosque.uy - Montevideo, Uruguay

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon