El Cibils fue el título elegido para la última exhibición colectiva de la Fundación de Arte Contemporáneo (el fac). La exposición estuvo abierta un breve período, de alrededor de dos semanas, a principios de agosto. La obra allí expuesta abarcaba una amplia variedad de técnicas: pintura, escultura, instalación, fotografía, video y performance (el día de la inauguración).

El espacio (que le dio nombre) es un ex depósito, actualmente estacionamiento, ubicado en las calles Ituzaingó y Piedras, en Ciudad Vieja, que alguna vez fue el Teatro Cibils, inaugurado en 1871 y destruido en 1912 a causa de un incendio.

 

No fue fácil encontrar la locación una tarde de viernes. Cerca de las seis, las persianas bajaban, los carteles pendientes de las puertas se volteaban, las calles se vaciaban; se respiraba ese tácito momento en el que todo parece quedarse sin batería en Ciudad Vieja. Encontramos al fin el número de puerta junto a la entrada de un garaje, entramos, un tanto desorientadas, y arriba, por el entrepiso, vimos que asomaba osadamente la instalación de Margaret Whyte.

 

 

En el primer descanso de una estrecha escalera de cemento nos recibió un cartel publicitario de chapa pintado a mano con una flecha y la leyenda: “Ahí liquidamos más de 10.000 cuadros”. Pretendemos entender el guiño. Ingresamos sin pedir permiso, parte de este nuevo juego alternativo; el sitio mantiene su anonimato, podemos pasar libremente a riesgo personal.

 

Salirse del cubo blanco no es tarea fácil para el arte actual. La exhibición se ubica en un lugar que es vestigio de una época pasada, de techo alto y grandes claraboyas. El espacio aparece amplio y despejado, y de las paredes asoman varios colores que evidencian capas afectadas por el tiempo, el abandono y la humedad. Podemos asumir que no es un lugar convencional para una exhibición, pero ¿qué tiene de convencional el arte contemporáneo?

 

Nos preguntamos el porqué de esta elección: ¿será intencional, o era lo que había? ¿Será por comodidad, dado que el fac va a establecerse en esa locación? ¿Quizás la idea es presentar este nuevo espacio?

 

 

Una vez arriba, encontramos una notoria convivencia de distintos lenguajes en un gran despliegue, lo que no se puede hallar son los títulos de las obras, ni los nombres de los artistas. Podemos adivinar, porque conocemos trabajos anteriores de algunos de ellos, su autoría. Pero, con un par de excepciones, no aparece ningún tipo de información.

 

Suponemos dos cosas: por un lado, la intención del fac de exponer como grupo, dejando de lado individualidades para funcionar en conjunto, como se define: “Un colectivo de artistas, cuyo objetivo es la difusión e investigación del arte y pensamiento contemporáneos”. Podemos también sospechar —no sería muy disparatado— que no hubo tiempo, o hubo algún contratiempo que impidió imprimir las cédulas. Posteriormente, encontramos en la cuenta de Instagram del fac y de sus artistas fotos de algunas obras y sus autores.

 

El recorrido es largo y el caudal amplio (alrededor de 25 obras), pero como de costumbre en este recorrido sotobosqueano divagamos y conjeturamos brevemente sobre algunas de ellas, un interés sumamente subjetivo, aquello que nos quedó impregnado en la retina, quizás.

 

Exposición individual: Delinking Salomé, Fernando Barrios

De-link, romper la conexión de una cosa, con otra cosa.

Por un lado, el relato bíblico de la princesa Salomé, hija de Herodes Filipo I y Herodías e hijastra de Herodes Antipas. El relato es más o menos así: Salomé pide la cabeza del profeta Juan el Bautista en una bandeja de plata, como obsequio de su padrastro, el rey, tras haber bailado muy bonito en una gran celebración. Salomé es, por supuesto, aconsejada por su madre, ya que deseaba la muerte del Bautista, por su rechazo a su matrimonio con el rey, pues era una mujer divorciada, y era mal visto (y no lícito). Este acto bíblico fue retratado de sobremanera por varios artistas del barroco, como Tiziano y Caravaggio, o siglos más tarde, por el simbolista Moreau.

 

 

Por otro lado, tenemos el relato de la Salomé de Fernando Barrios. Una glorificación de Miss Trans que comprende varios lenguajes: fotografía, video, instalación, escultura, audio, poesía. Donde empoderamos a Salomé, la encontramos degollando al Bautista a orillas del Río Negro. La fantástica Salomé representada por Fabricio Guaragna, que corta cabezas, esta Salomé que realmente no sabemos cómo borrarnos de la cabeza.

 

Encontramos como parte de la instalación la materialización del objeto deseado. La cabeza del Bautista. Corre un chucho por la espalda al pensar en ella. No hace falta el tacto para sentir la cabeza grasosa y las gotas corriendo al estar revestida en parafina. Pelo humano como cabello, cejas y pestañas que completan la turbadora experiencia. De ojos cerrados el decapitado y una actitud presente, apoyada junto a su exhibidor, la bandeja.

 

 

Sebastián Sáez

Los hombres miran a las mujeres. Las mujeres se contemplan a sí mismas mientras son miradas.

Modos de ver, John Berger

 

Lo primero que vino a la mente al contemplar esta obra.

La pintura de Sebastián Sáez nos muestra el cuerpo de una mujer, acostada boca arriba, con su pelo largo desperdigado en el suelo, rodillas dobladas, y sus pies apoyados contra la pared. Por supuesto que desnuda; vista desde arriba en una perspectiva desconcertante. Lo cautivante es su mirada interpelante, y lo inquietante es la silueta en el fondo, ¿quién es?, ¿es nuestra sombra?, ¿somos nosotros contemplándola?

 

 

Luciana Damiani

La obra más limpia de la exhibición: una fotografía de una niña, que tendrá dos o tres años, en monocromo. La primera sensación es esa pequeña vibración, ese pequeño shock, esa tensión muscular que le anuncia al cuerpo que se tiene que poner en acción. La niña aparenta a golpe de vista estar cayendo, y el instinto salta al rescate. Pero en ese nimio instante, la contemplación continúa y llegamos a su rostro: plácido, calmo. La vemos crecer en ese instante, la vemos aceptar y enfrentar. Aparece levitando con la liviandad de una pluma. Dejamos de ser responsables, o salvadores, ella puede con esto, y más. Es una visión esperanzadora en un mundo preapocalíptico.

 

 

(No se reconoce artista, fill in the blanks)

También en fotografía, un díptico: un hombre y una mujer. Ella rodeada de vegetación, recordando alguna virgen o un Botticelli renacentista, solo que su postura y su mirada están dirigidas a nosotros. Aparece desnuda, sentada, con sus piernas completamente abiertas, exponiéndose. Abrazada por un manto que nada cubre. Él, también desnudo, parado sobre una roca, en un paisaje épico, con algo de reminiscencia a un santo, y algo de romántico en ese cielo enardecido. Ambas fotografías presentan los cuerpos totalmente desenfocados, pixelados, con excepción de sus genitales, que se exhiben nítidamente.

 

Además, los dos presentan etiquetas con códigos de barras, él en su muñeca, ella pendiente de su cuello, ¿la santidad corrupta como objeto de consumo?

 

 

Agustín Sabella

La imagen y la palabra generan diversos y ambiguos mensajes, muchos pueden surgir al azar por autoría del espectador, lo que es indudable es la intención en esta gran pieza pop. Sabella, sin pelos en la lengua, conjuga frases provocadoras —“keep calm and buy stuff”, “mother fucker” o “kill your boss”— junto a imágenes preexistentes, desde Artigas, pasando por Superman y el Hombre Lobo, entre otras iconografías del imaginario colectivo. Entramos en su juego buscando significados posibles mientras el artista se ríe burlonamente del propio reflejo de la sociedad en la que vivimos. El stencil con su impronta urbana, sexo y violencia con un halo de humor ácido nos corroe y cuestiona, activa nuestro pensamiento y la pregunta constante en medio del caos y los colores vibrantes.

 

Ahora, ¿en qué capa está el verdadero mensaje? Pues es difícil hallarlo. Esta obra denota muchas ironías, reflejo de un mundo apocalíptico, ensimismado e hiperinformado, he aquí la gran nube que nos cubre cada día.

 

 

Fundación de Arte Contemporáneo

Creada en 1999 como un colectivo de artistas. Desde sus comienzos ha hecho énfasis en la docencia como herramienta para el desarrollo de estrategias artísticas. Sus actividades se sostienen de forma autónoma y en diferentes instancias ha recibido apoyos puntuales de diversas instituciones, como el Centro Cultural de España, la Universidad de Nueva York, la Colección Engelman Ost, entre otras.

-Información extraída de la web del fac-

 

Fernando López Lage (artista)

Director y fundador del fac.

 

Artistas

 

Pintura

Santiago Velazco, Sergio Porro, Colette Hillel, Juan Uría, Sebastián Sáez, Máximo Rossi, Myriam Zini y Agustín Sabella.

 

Fotografía

Carolina Sobrino, Santiago Epstein, Diego Velazco, Ignacio González y Luciana Damiani, Guillermo Lockhart.

 

Instalación

María Mascaró, Margaret Whyte, Olga Bettas, Laura Falcón, Zully Di Trane, María Clara Rossi y Guillermo Contreres.

 

Escultura

Juan Blanco.

 

Artistas invitados

Carlos Seveso, Carlos Musso y Laura González.

 

Exposición individual

Fernando Barrios.
 

La nota recitada por Fefé:

Compartir
Please reload

Please reload

DISEÑO Pía Alive (identidad) | Pía Alive + Maggie Sagarra (web) 

maggie@sotobosque.uy - Montevideo, Uruguay

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon