Momentum

18.10.2017

English version below

 

Con el beat sonando aún en los oídos y retumbando en el cuerpo me dan ganas de transitar por la ciudad sorteando los obstáculos, tomando como desafío las estructuras cotidianas que creo conocer de memoria. Tras presenciar el éxtasis sostenido de esta obra, acepto la implícita invitación de despertar el movimiento, de explorar los límites desconocidos del cuerpo. Vengo de ver a tres bailarines europeos no deshacerse ante el cansancio, sino mantenerse en pie como épicos héroes, trascendiendo las posibilidades físicas de su humanidad, llevando a un límite increíble su fuerza y su resistencia. Adrenalina pura. Y sensual.

 

Esta pieza de danza contemporánea (que tiene un costado fuerte de performance) es Momentum, producción de la compañía CocoonDance, con sede en Alemania, que llega a Montevideo a través de la convocatoria del FIDAE 2017, y se presenta en dos ocasiones en la Sala Zavala Muniz. Con unos 45 minutos de duración, es una puesta en escena que es siempre una sorpresa tanto para el público como para sus propios realizadores, ya que la improvisación es uno de sus componentes fundamentales. Claro que es una improvisación que juega con factores y objetivos acordados, y que tiene como respaldo, además de la cantidad de trabajo invertida y la inmensa dedicación, la mirada experta de Rafaële Giovanola en la dirección, la vasta trayectoria y el desempeño físico de los bailarines Werner Nigg, Álvaro Esteban López y András Déri; la asistencia coreográfica de Fa-Hsuan Chen y la dramaturgia de Rainald Endraß.

 

Con el sudor cubriéndolos de pies a cabeza, respirando agitadísimos al ritmo de la electrónica, estos tres hombres vestidos con las ropas justas (para que queden en evidencia sus cuerpos) no detienen un instante el movimiento que contagia al público; el poder ancestral del golpe y cómo retumba en el pecho, ellos lo reinventan poéticamente en el círculo escénico, pero es una poesía urbana, sin adornos rococó, cruda y animal, que sale de las tripas con la fidelidad de un rugido. En el transcurso de la obra por momentos me costó creer en la verdad de su humanidad, con sus movimientos felinos (o arácnidos) dibujan y encarnan osamentas impactantes, sin buscarlo particularmente, sólo a través de la excelente utilización de sus músculos y su peculiar agilidad.

 

 

La sutileza exquisita de los vaivenes del ritmo llevada a una danza que se despega de las formas del cuerpo en un instintivo avanzar por impulso vital, con la brutalidad elegante de lo feroz y un virtuosismo que deslumbra.

 

El espacio escénico no es utilizado de forma convencional: invitaron a los espectadores a sentarse en un círculo en el suelo, delimitando el lugar de los bailarines al centro. Los focos cenitales estaban colocados a una distancia corta del piso y sobre los performers, lo que generaba un ambiente de luces tenues al comienzo, que creaba una zona de oscuridad sólida fuera del círculo.

 

Parkour en la sala Zavala Muniz. Y un público que no se resiste al impulso de levantarse, a marcar con su cuerpo y en una complicidad que no necesita palabras el ritmo que tiene poseídos a los bailarines. Porque parece una posesión, en el sentido estricto de la palabra, una conquista del latido sobre la razón, y su explosión en la forma.

 

Antes de la función, y mientras los bailarines hacían ejercicios de calentamiento, pude compartir unas palabras en inglés con Rafaële acerca de la compañía, su trayectoria y la creación de esta inspiradora pieza.

 

Contame acerca del proceso de creación en Momentum.

El primer impulso que tuve fue el de hacer un intercambio con alguien que supiera sobre parkour. Trabajamos con Frédéric Voeffay, hicimos un taller de parkour de tres semanas al principio y luego de una semana más. Allí dialogamos y realizamos un entrenamiento contemporáneo. Trabajamos especialmente con diferentes formas de traslación en el espacio, cómo atravesarlo, cómo sortear obstáculos y ese tipo de cosas. Cuando observaba este proceso, quedé fascinada con las distintas formas de saltos y aterrizajes en el suelo.

 

No tenía ningún tipo de línea dramática para seguir al comienzo de esta producción, lo cual es bastante raro, ya que normalmente tenemos una idea base o un concepto fuerte sobre qué tema queremos trabajar, o sobre qué queremos decir. Rápidamente, pude empezar a entender que existe algo muy particular relacionado con esta forma de movimiento, así que comencé a fragmentarlo, a utilizar sólo pequeñas partes de la secuencia entera. Debido al parkour, los performers necesitaban “rebotar”, continuar de alguna manera atravesando el espacio. Queríamos que sucediera esta suerte de rebote. Y así se formó la obra. Nuestra voluntad era crear una pieza hecha de diferentes “tareas” o misiones, para poder jugar con eso, como un dj juega con el ritmo.

 

Quería que la obra tuviera un tinte urbano que también pudiera llegar a los espectadores, no sólo a quienes se dedican a la danza sino a todos. Eso nos llevó a decidir que este ritmo, este constante rebotar, debería alcanzar al público, ser transferible. También decidimos que el ambiente fuera parecido al de un club, por eso los focos cenitales están tan bajos. La pieza resultó, al final, en no utilizar tanto un estado de liviandad sino lo contrario. Los bailarines están la mayor parte del tiempo a nivel del suelo, son bastante como animales. Y la música realmente hace al público adentrarse en el beat.

 

De a poco nos fuimos dando cuenta de que la obra no solo era acerca de este “rebotar” sino que también era una búsqueda de la extenuación, y tenía que ver con empujarse a alcanzar un extremo sin motivos racionales; este nos parece un tema de actualidad, ya que hay tantas personas que necesitan un nivel alto de estrés para sentirse vivas, necesitan llegar al límite, es muy común hoy. Y también sentir ese estrés físico. Es un concepto simple pero funciona, el público está de verdad con los bailarines en escena, y todos se balancean al ritmo.

 

Esta pieza me gusta mucho porque es bien primaria, es muy natural, la conjunción de los cuerpos y el ritmo y la forma en que esto se transfiere a la audiencia. Quien sea que vaya a verla, ya se trate de bailarines profesionales o no, viejos, niños... todos se van al menos moviendo la cabeza al ritmo.

 

 

¿Durante cuánto tiempo realizaron esta exploración del movimiento?

Trabajamos mucho en el proyecto. Lo hicimos en dos fases; a mí me gusta trabajar así, con un descanso en el medio para dejar que el trabajo vaya cayendo y hacer otras cosas mientras. Luego, al momento de redescubrir el material, puedo verlo con otros ojos y tomar una distancia que es productiva.

 

La búsqueda entera duró entre diez y 12 semanas de trabajo diario, aunque en esta pieza en particular necesitamos terminar los ensayos siempre una hora antes porque los bailarines estaban exhaustos.

 

¿Hubo un proceso de selección de los bailarines?

Los tres bailarines son muy fuertes. Estuvimos buscándolos especialmente, hicimos audiciones privadas para encontrar a los adecuados, porque ellos son la pieza en sí, y por eso es necesario que sean muy buenos. Si no es así no funciona. Es imprescindible que sean resistentes, y que tengan fuerza los tres juntos en escena. También es importante que tengan ese aire como “cool”.

 

¿Qué representa esta obra en tu carrera como bailarina y directora?

Mi carrera viene del ballet, yo realmente soy una bailarina de ballet. Nunca hice este tipo de cosas, nunca las aprendí; tuve la suerte de encontrar este equipo de trabajo con estas valiosas personas. Ahora me siento en un punto de mi trayectoria en el que me interesa explorar los otros cuerpos, los que no son específicamente de bailarines. Esta pieza es un poco un producto de ese deseo. A través de otros tipos de cuerpos, es posible descubrir diferentes formas de movimiento. Yo creo que todos tienen el potencial para moverse. Eso es lo que me gustaría estudiar para poder crear. Así se puede lograr un mensaje que podría decirse que es más humano, no tan sofisticado. Podemos crear un puente entre las personas que miran y los que están en escena.

 

¿Podría decirse que esta pieza es de cierta forma una invitación a los que la ven para que exploren su propio potencial de movimiento?

Sí. Siempre estamos intentando que el público esté dentro de nuestro planeta, y no fuera.

 

Las fotos y el video son de Nina Blau / Photos and video are from Nina Blau.

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Traducción: Nina Blau and Victoria Brugnini

(You can also listen to this article below)

 

I could still hear the beat sounding in my ears and rumbling in my body. I suddenly feel like strolling through the city avoiding the obstacles, challenging myself to recognize the structures I see every day. After confirming this play’s continuous success I do accept the implied invitation to move and explore the unknown limits of the human body. There were three european dancers not falling apart of tiredness but overcoming it instead. They were standing in their feet like epic heroes, transcending their human physical capacity, pushing their incredible force and resistance to the limit. Pure adrenaline. Pure sensuality.

 

This contemporary dance piece is called Momentum (it also has a strong performance side). It's a CocoonDance Company’s production, from Germany. It arrived to Montevideo to participate in the International Scene Arts Festival 2017 (In Spanish: FIDAE 2017), presenting the play in the Zavala Muniz stage twice. The Mise-en-scène has a 45 minute duration, and it's always a surprise for the audience and also for its own creators, because one of its fundamental components is the improvisation. Despite the actors play in a pre settled agreement, set objectives and a background, there is the huge dedication and expertise view from Rafaële Giovanola as a director. The long career and the vast ability of the dancers Werner Nigg, Alvaro Esteban López, and András Deri, the choreographic assistance of Fa-Hsuan Chen and the dramaturgy of Rainald Endrass.

 

The delicate rhythms swing exquisitely into a dance which escapes from the shapes of the bodies, in a savage vital impulse with the ferocity of a brutal elegance and an outstanding virtuosism.

 

Covered up in sweat, breathing with excitation to the electronic music rhythm, these three men in tight clothes (tight on purpose so we can see the shapes of their bodies) never dare to stop the movement, not for a second, transferring their contageous energy to the audience. They reinvent themselves in a poetic way, inside the circular stage, the ancestral power of beating and its reverberation on their chests; though this poetry is not an ornamented one but an urban kind of poetry, crude and animal that comes up from the guts with the honesty of a roar. While staring at them it was difficult for me to believe in their humanity: due to their excellent muscular conditions and their peculiar agility they would draw shocking feline and/or arachnid forms with their bodies, without specifically seeking for it.

 

In Momentum the scene is not settled in a conventional way, the audience is invited to sit on the floor making a circle, surrounding the space of the dancers. The lamps are very low, at a short distance from the floor, placed just above the performers; this creates a dim light environment and a solid darkness around the audience.

 

Parkour at the Zavala Muniz stage scenery. The audience couldn't resist the impulse of getting up from the floor and, in a complicity that needs no words, moving to the music compass that possesses the dancers. It's a possession in the strict sense of the word: a conquer of the beat over the reason, and its explosion in the form.

 

Before the play began and while the performers where excercising to warm up I had the chance to have a brief dialogue with Rafaële about the Company, her career and the creation of this inspiring dance piece.

 

-Tell me about the process of creation of Momentum.

The first impulse was exchanging “Parkour” with someone.

 

We worked with Frederic (Frédéric Voeffray, Parkour’s workshop Teacher) for three weeks and then again for a week. We exchanged ideas, trained together and made contemporary training. We were working on two different techniques, like going over obstacles and stuff like that. While I was watching, I got fascinated with this way of landing and jumping.

 

I didn't have any kind of dramatic view for this production, which was very special, normally we have a big concept and a strong idea about the theme or what we want to say. I could notice immediately that there was something very unique about the movement, and I started to fragment it, to use only parts of the full sequence. Because of the “parkour” they need to rebound, to continue walking through the space. We wanted this rebounding. And this is the whole piece. We wanted to create a piece made of different tasks, so we could play with it. Like a dj does with rhythm for example.

 

I wanted to have something very urban that could also reach all kinds of audience not only specifically dance-related spectators. We always look for a setting where the audience is also part of the performance. That's why we thought this bounce could get to the audience.

 

We also decided to do a little bit like in a club, that's why the lamps were very low. Finally the piece instead of being about lightness is about heaviness. The dancers are almost totally on the floor, and they are very like animals. And the music is really taking the public into this bounce. Then little by little we realized that is not only bouncing, that it is also a search for exhaustion, and has to do really with pushing yourself to an extreme without any reasons; it is quite an actual theme because there are so many people that need to be very stressed to feel alive, burned out, it is very common nowadays. And feeling this physical stress. It is really simple but it really works, the audience is complete with the dancers, they bounce on the stage...

 

I really like this piece because it is very primitive, it is very natural, the bodies and the beats, and the way it transfers to any kind of audience, professional dancers or not, old people, kids... everybody is taking this beat, this is cool.

 

For how much time have you been doing this movement research?

We were working long on the project, not only in one but in two phases. I like to do a break in between, to let the material fall somewhere, and do other things... When we rediscover it we can see it through different eyes and get a little distance, that's really good.

 

The entire research lasted between ten and twelve weeks working the whole day, although this piece was so tiring for the dancers that we had to finish an hour before every day.

 

How did you select the dancers?

The three performers are very strong. We were looking and doing private auditions, trying to find the right piece is them, and they need to be really good. They had to be strong, to be strong together. They had to have this kind of “coolness”.

 

What does this specific piece represent in your career as a ballerina and a director?

My career as a dancer comes from Ballet, I'm a ballerina actually, I've never done all those things, never learned them, but I was quite lucky to work with very beautiful people, and now I’m in a point of my career in which I’m very interested in other bodies, not specifically dancer’s bodies. This piece is a little bit a product of that.

 

I can discover different ways of movement through other kind of bodies. I think everybody is a potential “mover”. I would like to study what they do, in order to create. We can say, maybe, more human things, and not so sophysticated. We can make a bridge in between people that are watching and the performers.

 

Is it like an invitation for the audience, in a certain way, to explore its own movement potential?

Yes. We always try to put the audience in our planet.

La nota recitada por Nina en español:

English:

 

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DISEÑO Pía Alive (identidad) | Pía Alive + Maggie Sagarra (web) 

maggie@sotobosque.uy - Montevideo, Uruguay

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